Artesanía de la imagen digital

Dibujar

Es cierto: el momento en el que empecé a dibujar y el primero del que guardo algún recuerdo se funden en la sopa de la memoria. Esto no quiere decir que no me quede nada por aprender, y no es algo que afirme desde la falsa modestia. Te cuento por qué:

Durante buena parte de mis años en la universidad y los que siguieron después, estuve mucho tiempo sin practicar el dibujo. Las circunstancias vitales me llevaron a aprender y a vivir otras cosas. El dibujo es una disciplina lo bastante democrática como para notar resultados sólo practicando día tras día. Desafortunadamente, también se cumple lo opuesto, y se pierde si no se practica. Consciente de ello, hará cuatro años me apunté al Cercle Artístic de Sant Lluc para tratar de poner remedio a este asunto.

Intento ir a Sant Lluc por lo menos una vez por semana. Allí los socios disfrutamos de un espacio ideal para la práctica del dibujo haciendo apuntes de figura humana. El apunte rápido de modelo vivo permite practicar los aspectos más esenciales que el dibujante necesita para tener la mano y el cerebro ejercitados para el dibujo.

No obstante, notaba que tenía aún carencias en el dibujo, y los apuntes de modelo no me permitían trabajar esos aspectos puesto que allí es más importante la soltura y la expresión por encima de la exactitud. Ello me llevó a apuntarme a la Barcelona Academy of Art, donde he cursado un par de trimestres haciendo copia de láminas de Bargue. Aunque por las circunstancias actuales no puedo continuar esos estudios, confío poder hacerlo en un futuro próximo. Y, por otro lado, también los proyector personales de dibujo con un enfoque lento y paciente pueden ayudar a trabajar esa faceta más fotorealista que se propone en la Barcelona Academy of Art.

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